3 jun. 2008

Informe de Espeleología Estética o un humilde aporte en la contemplación de las cuevas del Barranco de los Negros o Sacromonte (otra de piratas)


Para picar una cueva, en primer lugar se realiza un desmonte de la cara del cerro donde queremos excavar, apareciendo un corte vertical que nos servirá de fachada. A continuación en el centro se abre un arco de medio punto, que servirá de puerta y posteriormente se excavarán las habitaciones que se necesiten y el terreno permita.


Las formas y límites de esta original vivienda las marcan el terreno, la altitud y la extensión de los cerros. De forma que no encontraremos dos cuevas iguales. Estos elementos junto con las veredas, barrancos, placetas, fachadas e interiores blanqueados con cal, configuran un paisaje singular ,que unido a las costumbres y oficios de sus habitantes, dan carácter excepcional a esta singular forma de vida.


Dice la leyenda que tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos fueron muchos los nobles árabes que fueron explusados de La Alhambra emprendiendo el camino del exilio hacia tierras africanas. Llevaban su corazón a la ciudad de sus padres y abuelos, la que los vio nacer, la ciudad a la que algún día esperaban volver. Temerosos éstos de que en el trayecto hacia los puertos de Almería o Almuñécar donde se embarcaban, les robaran sus fortunas los salteadores de caminos (o "grupos de soldados renegados de los ejércitos cristianos"), escondieron sus grandes tesoros entre los olivos que un día poblaron este monte.


Acontecieron paralelamente a estos hechos, otros, en los que se les dio libertad a muchos esclavos de estas familias de nobles árabes, pues les resultaba muy costoso realizar su peregrinaje con un gran séquito. Muchos de estos esclavos de raza negra, conocedores de las idas y venidas de sus señores al monte (de sus miedos y especulaciones escuchadas en más de una conversación), gustaban de organizar sus estratagemas discretamente. Recuperada su libertad y sin pertenencias, decidieron subir al monte y recuperar para sí los tesoros de los que antaño fueran sus señores.


Excavaron y excavaron en las laderas de este barranco sin éxito conocido, y extenuados por el esfuerzo, el autoflagelo y sin ningún otro lugar donde cobijarse, lo hicieron en estos huecos que fueron acondicionando dando lugar a las cuevas que convirtieron en sus hogares. De ahí proviene el nombre de Barranco de los Negros. Más tarde se instaló otra comunidad de naturaleza nómade, la gitana, que se estableció a extramuros de la ciudad, por fuera del control administrativo y orden eclesiástico.


Conspirativa y secretamente, se realizó más de un sortilegio en busca del lugar exacto donde estuvieran escondidos los tesoros. Siendo conocidos los quehaceres misteriosos de alguna vieja hechicera "ferminibí" que hablando unas veces con el agua y otras con el fuego, o mirando sin pestañear una palangana de agua, intentaba conseguir algunas pistas con las que hallar los tesoros perdidos, de los que hoy no sabemos si fueron descubiertos o si siguen escondidos en cualquier rincón del barranco.


Agradecemos especialmente al Museo de Cuevas del Sacromonte (MCS)