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Un programa de televisión informó de un experimento para medir el punto en que el egoísmo sustituye al altruísmo. Los investigadores habían tomado una mona que había parido recientemente y la habían puesto en una jaula especial. La madre amamantaba y aseaba a su criatura de una forma que probablemente no difería demasiado del comportamiento maternal de las esposas de los experimentadores. Luego le dieron a un interruptor y empezaron a calentar el suelo de metal de la jaula. Al principio, la mona se puso a saltar de acá para allá debido al malestar, luego chilló mucho, después se dedicó a apoyarse alternativamente en una pata y en otra, siempre sosteniendo a la criatura en brazos. El suelo estaba cada vez más caliente y el dolor del animal era más evidente. Llegó un momento que el calor del suelo se volvió insoportable y la mona tuvo que enfrentarse a una elección, como decían los experimentadores, entre el altruísmo y el egoísmo. Tenía que elegir entre un dolor intenso y tal vez la muerte con el fin de proteger a su hijo o poner a la criatura en el suelo y subirse encima de ella para librarse del daño. En todos los casos, antes o después, el egoísmo había triunfado sobre el altruísmo.
-extraído de Julian Barnes, Una historia del mundo en diez capítulos y medio